Para mi MAMÁ y para todas las MAMÁS

feliz dia mama

“Tú siempre fuiste mi gran MILAGRO”

Por TULIO Recomienda

Si pudiera devolver el tiempo, te regalaría más sonrisas y menos lagrimas; más “tienes razón” y menos peleas. Le daría mayor importancia a tus palabras, a tus consejos y a tus “te quiero”. Sería el hijo perfecto que soñaste, aunque para ti, con todo y mis errores, siempre he sido el hijo perfecto. Ojalá lo hubiera entendido antes. Te habría evitado tantos dolores y correspondido mejor tu amor. Pero durante un tiempo confundí tus cuidados con falta de libertad. Pensé que no querías soltarme y me revelé, y me alejé, y te lastimé. Olvidé que en mis noches de fiebre, vómitos y dolor de oído, fue tu mano la que sostuvo mi mano. Mientras yo dormía, tú vigilabas mis sueños, suplicando a Dios me protegiera. En tus oraciones ofrecías tu vida a cambio de la mía, sin siquiera dudarlo. Tantos desvelos, tantos años de angustias. Todo lo enfrentaste sin estar preparada y sin chistar, a sabiendas que el único pago que recibirías serían unos besos babosos, algunas caricias regordetas y aquella mirada tranquila de un pequeño que se sabía seguro en tus brazos.

Luego vinieron las fiestas, los amigos, las épocas de rebeldía y las del primer amor; y entonces te ignoré. Todos eran más importantes que tú y la opinión de los demás era mi única verdad. Te creía una viejita anticuada y paranoica: “Yo ya era grande y no te necesitaba”; pero el tiempo te dio la razón: ellos se fueron y tu te quedaste. Solo tú seguiste ahí, con mi mano en tu mano, cuidando mis nuevas enfermedades: borracheras, desengaños y despechos, suplicando nuevamente a Dios mi protección, ofreciendo una vez más tu vida a cambio de la mía, como si aún fuera aquel chiquito feliz que, con su cabeza sobre ti, escuchaba apacible la hermosa canción de tu corazón: “el suave pum pum de tu corazón”. Ahora lo entiendo. Tendré 70 años y seguiré siendo tu chiquito.

Me aprovechaba de tu cariño, eso lo sé. Recibía tus abrazos cuando me convenía. Cuando regresaba la calma, te volvía a hacer a un lado. Eso a ti nunca te alejó, por el contrario, te mantuvo ahí. Me cuidabas desde las sombras cuando no podías acercarte y volvías corriendo cuando yo te necesitaba; sin preguntar, sin dudar… Tú mi heroína sempiterna y mi eterna salvación.

Sabes qué es lo triste; que a pesar de saber esto, siento que sigo haciéndote a un lado. Mientras tú te despiertas a diario pensando en mi, pidiendo al cielo para que me vaya bien, preocupada por mi esposa y por tus nietos, celebrando mis triunfos y sufriendo mis fracasos, yo ando demasiado ocupado como para pensar lo suficiente en ti. Qué ingrato soy. Todo importa más que tú, y eso que aun te debo aquellas noches de desvelos, de cuidados y rezos.

Es doloroso, lo sé. Solo me acuerdo de decirte estas cosas el día de la madre… tú en cambio, nunca tuviste un único día para mi: Todos tus días fueron, han sido y serán para mi.

Hoy te quiero decir, mamita, y a pesar de mi estupidez, que tú has sido mi gran milagro, “tú siempre has sido mi gran milagro”; que estoy aquí gracias a ti, aunque a veces se me olvide. Que fuiste tú quien me hizo la persona que soy. Quiero reconocer la enorme deuda que tengo contigo… Sé que me dirás, que no me preocupe: “que esta deuda fue saldada hace más de 40 años… con unas caricias regordetas y algunos besos babosos”.

Y como siempre, tendrás la razón.
Te amo mamita… Tulio Recomienda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s