Asado de Vacío en LA PAMPA

Asado de Vacio

No sé si mis palabras logren aproximarse a la emoción que sentí…
Para decirlo de manera resumida: “Comí en la Pampa y fui feliz”

Atrapé un trozo del VACÍO entre los dientes y lo dejé así por unos segundos; sin tocarlo; solo sosteniéndolo como si se tratara de un confite. Anticipando la brillante marea de mantequillosos jugos que se soltarían dentro de mi boca. Aferrándolo con delicadeza, como parte del ritual que me enseñaron en la Argentina: “déjalo así Tulio, que repose sobre la lengua. Cierra los ojos y da un ligero apretón contra el paladar. Permite que se libere… como un beso. Solo entonces las parrillas del paraíso se abrirán para ti”. Y así fue. Un jubiloso trance de sabores y emociones que jamás imaginé se podrían alcanzar tras un bocado: La mística parrillera del país de los gauchos, de la cuál hasta Charles Darwin tuvo que dar cuenta en sus escritos. Ya se imaginarán. Después de aquel potente encuentro, de fascinación y lujuria absoluta, se elevaron las expectativas.

Ahora estaba en la Pampa, donde una entraña me había brindado un especial momento dos meses atrás. Sobre mi plato brillaba un apretado trozo de VACÍO. Cerré nuevamente los ojos, tratando de redimir aquel instante, -a pesar de la distancia-. Esperando alcanzar el mismo éxtasis de la ceremonia carnívora que le devolvió la vida a mis sentidos ¿Sabría igual en Medellín que en Buenos Aires? ¿La tiranía del espacio me brindaría tal tregua? Contuve la respiración, aguardé unos segundos… Empecé a sentir que el corazón se me quería salir. De repente no estaba en mi ciudad, los sonidos, aromas y sabores de La Cabrera habían regresado: me rodeaban, me embestían; el ritual se hacía nuevamente realidad. La grasita del VACÍO se derretía, tímidamente, ligeramente; dejando al descubierto capas de fibras suaves y bien definidas; cubriendo mis labios, encías y cachetes con ese dejo robusto y fragante, propio de una buena carne y de la mano de un valiente asador. La emoción regresó. Si! me hallaba nuevamente frente a aquel encuentro, de fascinación y lujuria absoluta. Busqué explotar al máximo su generosa presencia. Mastiqué con delicadeza, juntando su bien terminada corteza con su suave interior; haciendo míos sus jugos, sus hebras y su piel. Si! Comí en La Pampa y fui feliz!

LA PAMPA RESTAURANTE

tel: (034) 311-6152
Carrera 33 no 8a – 11
Provenza, El Poblado

Laureles
tel: (034) 366-7304

Palms Avenue
tel: (034) 312-3909

2 comentarios en “Asado de Vacío en LA PAMPA

  1. Los martes y sábados por la noche tienen una oferta exquisita,lechón.Te chuparás los dedos además no es común en las cartas de asados. Gracias Gracias por todo lo recomendado

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