Cachao: Ayer comí, bebí y bailé en la Habana!

cachao bogota

Tragón Sapiens TOUR 2016 Bogotá

-¿Y es que VivaColombia ya viaja a Cuba?-.
-Aún no; pero sí a Bogotá-.

Allí, rompiendo las frías noches capitalinas, me encontré un lugar llamado Cachao, réplica exacta de los clubes de los 50 en la isla.
-Aquí se la pasaría Hemingway-, aseguré tirándomelas de sabiondo… Había leído que el escritor era fanático del mojito… -y en Cachao tienen más de 10 preparaciones distintas-, concluí señalándolas en el menú: El tradicional, el Cachao con Coco, el Charanga con Lychee, él Piña Menta y el de Manzana Verde, por nombrar algunos de ellos. Probé al menos la mitad! Encantadores todos!

Los músicos cubanos ejecutaban su salsa a todo timbal. Mis pies empezaron a moverse solos, “lustrando” el desgastado parqués blanco y rojo del piso. De cuando en cuando mis ojos se cruzaban con los de Celia Cruz en las fotos! “Te estoy cazando”, rezaba un enorme ojo devolviéndome la mirada!

-Cuba está en la pared-, le dije a Aleja mientras señalaba las imágenes en blanco y negro que colgaban sobre las despellejadas paredes: Calles, rincones, cuerpos y personajes de la Habana de ayer!
-Y el techo se está cayendo aquí-, dijo señalando las placas ausentes que dejaban ver las entrañas de la vieja casona sobre el bar.
Sonreí pensando en lo bien que caracterizan las cosas en Bogotá. La tienen clara: No solo se trata de cocinar y servir algo bueno, se trata de brindar una experiencia que eleve los sentidos a un nuevo nivel!

Ya llevaba un par de mojitos cuando aterrizó mi plato:
-Rabo de Toro encendido!-, gritó la mesera superando el jolgorio.
Un oloroso vaho se elevó inundando todo al rededor. Los de las otras mesas voltearon a mirar. El plato era provocación total: Carnudos huesos de rabo, separados en sus coyunturas, guisados por muchas horas en vino tinto, tomates, ajos, pimienta y sal, hasta lograr esta carne rica en colágeno, sueltica y en extremo gustosa. Al fondo del mordisco, un picor reconfortante iba pellizcando con delicadeza mis papilas, robándome uno que otro suspiro: -qué gran plato, qué enorme bocado-.

Debo confesar que la emoción y el gusto fue tal, que perdí la compostura y metí los dedos para darle justo final a cada huesito. Quizás no me veía muy bien, pero habría sido pecado no chuparse hasta la ultima gota del rabo. Cerré los ojos y me fui por un momento del lugar: los huesos entre mis dientes, los dedos entre la salsa… parecía un cavernícola! Aleja miraba con cara de: “yo a este tipo no lo conozco”, aunque los de la mesa de al lado parecían tentados a hacer lo mismo: “Manos a la carne”.

Y así me despedí de una de las noches más fantásticas que he tenido… llevándome el convencimiento que, por esa noche, había disfrutado del buen sabor de la vieja Habana… en la vieja Habana de verdad… y eso no lo voy a olvidar jamás!
Azucaaa!!! Diría Celia con emoción!
Por eso volvió a mi memoria y estampé en la foto el día que la conocí… estuve en tu casa maestra, y fui feliz!


 

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Cachao Bar

Para llamar Click Aquí / tel: (312) 536-8586
Carrera 13 no 82-52
Bogotá

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